Embalaje premium para flores de calabacín que llegan a todo el mundo
Lo que empezó como un proyecto escolar, fue convirtiéndose rápidamente en una marca internacional. Desde Maasdijk, las flores de calabacín de Finn’s Fleur se envían actualmente a restaurantes y clientes de países como Inglaterra, España, Dubái y Abu Dabi. Para empaquetar estas delicatessen, el propietario Finn Verduijn eligió los embalajes de cartón compacto de Smart Packaging Solutions.
«Cada año se duplican las ventas»
Además de sus estudios, Finn lleva ya años trabajando en el cultivo del calabacín en la granja de Jan-Willem Doelman en Maasdijk (Países Bajos). Para sus estudios de Empresariales, tuvo que montar una empresa como proyecto. Así nació Finn’s Fleur, la marca con la que se centra en la venta de flores de calabacín.
«En los Países Bajos, las flores de calabacín no se conocen apenas como delicatessen», nos cuenta Finn. «Pero en la gastronomía internacional son increíblemente codiciadas, sobre todo en el sector alto. Nuestros clientes abastecen a restaurantes Michelin, tanto en los Países Bajos como el extranjero. La demanda va en aumento. Llevamos ya tres años y las ventas se han doblado casi cada año».
Delicatessen versátil
Las flores de calabacín son una auténtica delicia culinaria. Se preparan de múltiples formas, por ejemplo, rellenas de ricota, mozzarella o queso de cabra y luego salteadas. Pero los chefs también las añaden crudas en ensaladas, risottos y pastas o las pasan por la sartén como verdura refinada. «Como más me gustan son con ricota», comenta Finn. «Pero con arroz, pistachos y queso de cabra están también riquísimas».
Porqué el embalaje es tan importante para las flores de calabacín
«Cultivamos con energía geotérmica, así que podemos suministrar flores de calabacín casi todo el año, aunque la temporada alta sea en junio, julio y agosto. En verano enviamos hasta seiscientas cajas a la semana».
Las flores de calabacín son frágiles y se recolectan manualmente al alba, porque están abiertas poco tiempo. «Las cortamos temprano y las sellamos una a una en unas bolsitas transparentes y herméticas. Una vez selladas, embalamos manualmente quince flores por caja».
Los clientes van desde pequeños compradores que adquieren cuatro cajas hasta grandes distribuidores que reciben entre cincuenta y setenta cajas por entrega. Una buena protección es esencial porque las flores de calabacín tienen que recorrer a veces una larga distancia. Las flores de calabacín llegan a clientes nacionales y del extranjero pasando por diversos puntos de distribución. «Por el camino suelen estar en palés mixtos con verduras húmedas, como el rábano», cuenta Finn. «En tal caso, necesitas un embalaje que siga siendo resistente incluso en condiciones húmedas».
El embalaje como una extensión de la marca
Para un producto tan especial, Finn quería también un embalaje que quedara bien con la imagen de su marca. Por eso las flores de calabacín se embalan en su propia caja con la imagen corporativa de Finn’s Fleur. «Antes empaquetábamos las flores de calabacín en un embalaje normal para cáterin, sin la marca Finn’s Fleur. Sin embargo, la imagen es cada vez más importante en el sector de frutas y verduras. Si presentas un buen producto en un embalaje atractivo, prácticamente se vende solo. El embalaje ofrece una primera buena impresión».
El cartón compacto como opción lógica
Para el embalaje, Finn eligió conscientemente usar cartón compacto de Smart Packaging Solutions. «Ya conocía Smart Packaging Solutions por los embalajes que usábamos para los calabacines amarillos», cuenta Finn. «Tenía una idea clara de la imagen que quería. Desde Smart me enviaron plantillas y nos pusimos manos a la obra. Después y con la ayuda de un amigo diseñé el embalaje».
El resultado es un envoltorio de lujo negro y dorado que queda estupendamente con la imagen de Finn’s Fleur y es, además, fácil de usar. «Smart Packaging Solutions ofrece embalajes listos para usar que se pueden desplegar fácilmente. Las cajas se mantienen resistentes, se apilan bien y son fáciles de manipular».